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COMO SE SIENTE DIOS

Yo se los pensamientos que tengo acerca de ustedes, dice el Eterno, pensamientos de paz y no de mal, para darles el fin que esperan” (Jer 29:11). Ayer tuve que hacer algo que detesto: llevar a mi perro Travieso al veterinario. Primero le extrajeron sangre de una vena del pescuezo, mientras yo lo sujetaba. Me miró con sus ojos perrunos en mudo reproche por haber permitido que le hicieran eso. Cuando estaba por bajarlo de la mesa de exámenes, el veterinario me dijo que según el registro de mi perro, el mes entrante tenía que recibir su vacuna anual. Sugirió dársela en ese momento para ahorrarme un nuevo viaje. Después de la vacuna, tome a Travieso y fui a pagar la cuenta. Mientras hacia el pago, el veterinario asomó la cabeza y me preguntó si sabia que ese verano mi perro tenia que recibir una vacuna antirrábica. Lo llevé de nuevo a la mesa de exámenes. Cuando finalmente metí a Travieso en el auto para llevarlo a casa, se arrinconó en el lado opuesto del asiento delant...

LLevándose bien con los padres

Llevarse bien con tus padres no siempre es fácil, en muchas ocasiones es todo un reto que parece imposible de lograr. Ya sea que no les agrada tu forma de vestir o de peinarte, o no les gustan tus amigos, o te imponen una hora de llegada a casa, pareciera que nunca estarán satisfechos con lo que hagas y que están empeñados en “amargarte” la vida. Seguramente en algún momento de tu joven vida has tenido pensamientos tales como “es que no me entiende”, “no me dejan hacer nada”, “por todo se enojan”, “nunca tienen tiempo”. Estas frases y muchas más han reflejado el sentir de muchos adolescentes y jóvenes desde siempre, pero pareciera ser que hoy más que nunca la relación entre padres e hijos es más distante, mas fría, más difícil. Una de las razones que tienes que entender acerca de la conducta de tus padres es que no se han dado cuenta o se niegan a percatarse de que ya no eres “su niño o niña”, de que has cambiado, de que ahora prefieres la compañía de tus amigos, de que estas c...

Disciplina en un mundo indisciplinado

Cuando yo era niño, mi madre mantenía una disciplina seria y constante. Es posible que algunos la descalificarían hoy, si supieran todo lo que hizo por mantener la rectitud y la espiritualidad en sus nueve hijos. Cuando alguno de nosotros decía alguna mala palabra, nos decía que era necesario limpiar nuestra vida y limpiar nuestra boca. Oraba con nosotros y luego procedía a lavarnos la boca con jabón (era uno de color amarillo, para la ropa, que sabía a rayos). Hoy, después de varias décadas, no puedo pronunciar ninguna de esas palabras, por las cuales mi madre me disciplinó. Ella falleció en 1987. Hoy, rindo tributo a su memoria y exalto sus valores espirituales, morales, físicos y mentales. Hoy, los nueve seguimos luchando por mantenernos fieles a la bienaventurada esperanza del retorno de nuestro Señor Jesucristo. Vivimos en un mundo cada vez más difícil. Una sociedad corrompida en todas sus estructuras y niveles. Se ensalzan la mentira, la falsedad, el orgullo, la v...

El secreto

A lo largo de mi vida (que no es mucho) me he topado con personas que al conocerlas he descubierto una misma variable, la falta de fe, y es que en la mayoría de los problemas de las personas, parece que ellas mismas son quienes hacen de ese problema mas grande de lo que realmente es y lo convierten en un verdadero gigante al cual difícilmente pueden enfrentarse para derribarlo. En el libro “Dímelo de frente” de Fernando Zabala, me encontré una historia que hace referencia a esto, llamada “un millón de sapos”, donde un granjero que vivía junto a un pozo no podía dormir en las noches debido a que de ese pozo emanaba un molesto ruido como de un millón de sapos, pero al final descubrió que solo eran dos pequeños sapitos que apenas cabían en la palma de una mano. ¿No será que en nuestras vidas pasa lo mismo? ¿Que nuestros problemas los hacemos mas grandes como este granjero, que donde solo hay dos sapos nosotros escuchamos un millón? Sin embargo, no tenemos porque darle má...

Las despedidas

Todavía recuerdo la escena en mi mente:  Ahí estaban mi mama y mi hermana, listas para tomar el autobús de regreso a casa.  Habían venido a pasar dos semanas conmigo y con mi esposo en la época de Navidad y era el momento de despedirnos.  Yo había escrito una tarjeta para cada una donde les decía cuánto las amaba y cuánto me dolía que se marcharan; incluso se los había dicho en persona.  No me gustaba tener que dejarlas, yo no quería que se fueran.  Pero ellas tienen su vida en su hogar, en su tierra; y yo también, aunque lejos de ellas, al lado de mi esposo. Me dolió mucho separarme de sus brazos y verlas marcharse.  Cuando subieron al autobús quería yo también subirme e irme con ellas, pero en ese caso tendría que haberme despedido de mi esposo, también con dolor.  Se fueron.  Yo me quedé sufriendo, como se quedan todos aquellos que ven partir a sus seres queridos. Un abrazo fuerte, tal vez un beso, quizá unos ojos llorosos, pe...

ATREVETE A TRIUNFAR

¿Te has puesto a pensar alguna vez cual es una de las principales características de los triunfadores ? ¿Sabes que necesitó Colon para descubrir América cuando todo el mundo decía que la tierra era plana y que al final solo existía olvido y destrucción? En realidad, su viaje no fue otra cosa que un salto a lo desconocido, y en la medida que avanzara, tendría éxito. ¿Qué necesitó Colon, entonces, para acometer tan sobresaliente empresa? Sin lugar a dudas, el atrevimiento. La Biblia presenta varios ejemplos de atrevimiento. De hecho, uno no puede pensar en grandes éxitos, tanto en la vida espiritual como en la material, sin pensar en grandes riesgos. Y donde esta presente el riesgo, también hay un lugar para el atrevimiento. Sin el, no seria posible enfrentar los desafíos. ¡Pero Dios quiere que te atrevas! Cuando Dios llamó a Gedeón para librar a su pueblo de mano de los madianitas, Gedeón respondió: “Señor mío, ¿con que salvaré a Israel? Mi familia es pobre en Manasés, y...

LOS PORQUÉS DE LA VIDA

Cuando lo que Dios hace no tiene sentido ¿Por qué Dios permite la injusticia, las guerras, la pobreza, la violencia? ¿Por qué existen las enfermedades, la soledad, el rechazo, la infertilidad, la viudez? ¿Por qué tanta muerte, tanto dolor, tantas lágrimas? ¿Por qué el “impío” prospera, y el “justo” fracasa? ¿Por qué en aquel fatídico accidente automovilístico, se extinguió la vida del prometedor joven cristiano, estudiante de medicina, mientras que el joven ebrio causante de ese mortal choque, salió prácticamente ileso? ¿Por qué Dios permite que ocurran estas y muchas cosas mas causantes de sufrimiento?  El aserto de que todas estas cosas existen como consecuencia del pecado, no parece tan satisfactorio, no quita la aflicción. No obstante, no pareciera existir otra explicación mejor. Es necesario entender que tenemos muy poca información al respecto como para poder explicar las causas de las aflicciones en este mundo contaminado por el pecado. Romanos 11:33 ...